La actividad de las emociones hace que cada niño sea único e irrepetible. La gestión emocional juega un papel fundamental para ayudar a los niños a llevar a cabo sus propósitos.

Las emociones son señales, sirven para avisarnos sobre algo, nos hacen pasar a la acción, vigilan nuestro estado de ánimo y evalúan si las cosas van bien o no. Decidir cómo actuar frente a estas señales es importante y hacerlo de forma correcta aporta seguridad y confianza en el niño.

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Aprender a gestionar las emociones abre a los niños un espacio para parar un rato. Parar y bajarse de la rueda en la que estamos subidos y que parece que nunca se detiene ya que, tanto nosotros como los niños, vivimos en modo “piloto automático”.

En nuestras sesiones los niños aprenden a identificar sus emociones, piensan cómo las sienten, dónde las sienten, cómo actúan y buscan fórmulas diferentes que les ayudan a vivir sus emociones de manera potenciadora.

Este video os puede aclarar cómo sienten los niños. Os invito a que lo veáis con vuestros hijos o alumnos ya que les ofrece una técnica para relajarse en momentos difíciles.

#PequeñosHeroes relajados y tranquilos.

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